martes, 4 de septiembre de 2012

FLAUTA, , POR LA GRAN FLAUTA,TRANCA - FLAUTA

Palabras de mi padre, el Dr. Gabriel Wurst. Cada una de ellas tiene una connotación diferente, entonces tenemos que FLAUTA, alude al instrumento musical, no era una expresión muy usada por él, a pesar que fue quien me llevó a conocer la Cazuela del Teatro Municipal.  Nunca olvidaré el Concierto No. 1 de Tchaikovsky, es el gran regalo que me dejó, sin hablar mucho, solo dándome la oportunidad de apreciar la música clásica;  así era mi padre, sabio y silencioso maestro.

!!!POR LA GRAN FLAUTA!!!!, cuando escuchábamos de niños estas palabras, generalmente pronunciadas en un tono ligeramente más alto que lo usual, temblábamos UYY UYY, nos escondíamos, desaparecíamos.  Algo muy serio había sucedido, algo que lo había molestado mucho. Mientras tanto mi madre solo cantaba, lari, lara, lari, activando lo que ahora puedo definir por mis largos años de psicoterapeuta, como  "mecanismo de disociación", sino entienden de que se trata esta palabreja, les explico:  es un movimiento de la mente, que busca protegerse, que se activa para mantener el equilibrio mental; así que podemos decir que en San Martín, casa multitudinaria, probablemente mi madre era la más sana de todos. 

Entonces POR LA GRAN FLAUTA era la mayor lisura que mi papá pronunció en su vida, por lo menos antes de jubilarse, lo que pasó después se le perdona con todo cariño, y amerita otro post.

En esa lógica fálica (Freud estaría de plácemes interpretando a mi padre), surgió un nuevo término
la TRANCA - FLAUTA, la verdad he querido rastrear la receta, pero solo puedo decir que era cualquier postre alargado, keke de frutas, duro como una piedra, con el que se podía romper la mesa,  o podría ser un strudel de manzana, que para cortarlo necesitabas un gran serrucho, o un budín de pan alargado;  en realidad no se hagan problemas, cualquier alimento dulce alargadooooooo. Interpretamos???? La expresión era "Carmela, otra vez la tranca flauta".

Mi madre, con el amor y dedicación con el que había preparado el  postre, no se inmutaba ante las críticas - no les digo, quién era la sana? la vimos resentida alguna vez? -  ella solo cantaba lari, lara, lari, y todo solucionado, el keke se tornaba esponjoso, el budín destilaba miel, el strudel explotaba en manzanas dulces y crujientes. Litito, sus ocho hijos, más hijo político y nietos  se deleitaban con la TRANCA FLAUTA, en el calor de la fonda Calle. 

Por eso queridos seguidores, no puedo escribir ninguna receta de la TRANCA - FLAUTA.

 Ahí va la foto de la repostera, la mamita Carmela en sus años mozos.

Hasta la próxima.



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