lunes, 22 de diciembre de 2014

BODA DE PERLA - RICARDO Y LOURDES

Agradezco a Ricardo y a Lourdes por regalarme el privilegio de decir unas palabras en este día que celebran sus bodas de perlas, lo que voy a decirles es lo menos parecido a un discurso, pues les voy contar un cuento, un cuento de hadas, no solo con un final feliz,  sino un cuento que es  un camino de estrellas, que no termina aquí en la tierra.

Había una vez una princesa que vivía en un castillo con 11 hermanos, y como era inquieta y le gustaba diseñar, incursionó por la villa.  Es así  que una tarde de verano, apareció con sus rizos blondos al viento, flotando en sus sandalias, en el jardín de San Martín. Este era un bosque encantado, el hogar de Blanca Nieves y los siete enanitos.  Era uno de esos almuerzos familiares, sin prisa y sin ceremonias…pero la princesa no llegó sola, pues en el camino encontró a  uno de los enanitos, el de cabellos rubios, y la princesa con toda la espontaneidad que la caracterizaba lo abordó sin vergüenza, sospechando que él también buscaba a una princesa. Pero en realidad no se trataba de  un enanito de verdad, tras su disfraz, se escondía en realidad un “feliz caballero”, al estilo de Rubén Darío, que enfundado en  su pantalón verde, fue buscando a su princesa en caballo con alas (que en realidad era una legendaria motito) y la adoró sin verla y llegó para “encenderle los labios con un beso de amor”. 

En el bosque encantado de San Martin reinaban con total absolutismo la reina madre y su hija mayor (Blanca Nieves).  El padre rey miró entrar a la princesa y al caballero (que en realidad era su hijo)  que exudaba amor y ternura por la princesa y con su eterna bondad impartió un decreto supremo: a partir de ese preciso  momento, la princesa se quedaría en el bosque encantado…..y señores y señoras, de esto hace más de 30 años, y hoy esa escena del jardín, la estamos viviendo nuevamente, como si los años no hubiesen pasado, hoy  Lourdes y Ricar siguen mirándose con el amor y admiración de aquella lejana tarde. Ya no están el rey y la reina presentes, pero su amor y enseñanzas nos acompañan en esta tarde.

Este cuento de hadas, no termina como suelen ser estos cuentos,  se casaron y fueron felices por siempre,  la vida de la pareja es un largo camino, no siempre iluminado de estrellas, pero Ricardo y Lourdes las fueron encendiéndolas día a día, para que la luz nunca decayera. 

Fueron construyendo sus castillos,  y en eso Lourdes tomó pinceles y maquetas para armar sus nidos de amor. El primero fue en esta casa, con una sinuosa escalera por donde subía Ricardo día a día, luego de haber luchado cual caballero andante, con los monstros de las computadoras, para encantar en ese momento a sus dos princesas, Lizi y Lourdes.  Y así al crecer la familia se fueron a la colina, a construir su segundo castillo y no contentos con eso, quisieron llegar al mar, a saltar en las olas su felicidad, con las princesas que llegaron al reino más tarde, Vera y Alesia.

Nada de esto pasó en silencio, la música los acompañó día a día, no hubo fiesta o navidad donde los trovadores Wurst – Guisti no llegaran con panderetas, palitos, maracas y cancioneros,  para hacer bailar y reír a los ex enanitos y sus familias.  Inmortalizaron Sopa le dieron al Niño, y convirtieron en reyes y sacerdotes a toda  la comarca cada 24 de diciembre.

Podría contar muchos acontecimientos familiares, los cumpleaños de las niñas o los memorables 50 años de Ricardo, la boda de Lizi, todos organizados y preparados con el inmenso cariño y el deseo de hacer partícipes a todos de su felicidad. Sabemos que detrás de eso hay  una planificación Wurst de la cual se sienten identificados muchos de los ex enanos del cuento, se sospecha que Ricar supera a todos.  Pero todo eso es posible pues hay una princesa, ahora elevada a la categoría de reina, que está siempre con  las maquetas construyendo el hogar, preservando el fuego del encanto, la belleza y la pasión,  Lourdes, que admira y cree en su eterno caballero enfundado en sus pantalones verdes.

Este cuento de hadas no sería posible sin el amor, el respeto, la admiración que ambos se tienen, les agradecemos por regalarnos este día y por los muchos más que vendrán, han sido siempre para todos una  inspiración de amor de pareja y familia.

Carmen Wurst

Lima, 20 de diciembre del 2014

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